No hay padres ni madres perfectos.
Como padre o madre de un niño de entre
8 y 12 años de edad, tiene una oportunidad especial.
Su hijo se encuentra en la edad “intermedia”,
es lo suficientemente mayor para entender muchos temas de
las personas adultas, pero todavía joven para aceptar
voluntariamente la guía de los padres. Es una época
en la que podemos dialogar abiertamente con él/ella
acerca de los riesgos de abusar y de consumir alcohol, tabaco
y drogas y prepararle para afrontar la presión de los
compañeros a beber o a fumar, que aparecerá
en el futuro próximo..., si es que no se ha presentado
ya.
10 pasos para ayudar a sus hijos/as a afrontar el
desafío del alcohol y las demás drogas
ha sido diseñadas para ayudar a los padres y madres
a acompañar a sus hijos durante este periodo, para
ayudarles a prevenir el consumo de alcohol, tabaco y drogas
en el día a día. Pero muchas de las ideas que
se presentan contribuyen a potenciar el desarrollo armónico
e integral de sus hijos favoreciendo una buena autoestima,
la adquisición de estrategias y habilidades sociales
para la resolución de problemas, y facilitarán
la buena comunicación entre los miembros de la familia.
Los 10 pasos serán una ayuda, pero nada es infalible.
Los niños reciben multitud de influencias y ni padres
ni madres pueden estar en todo. Además, ningún
padre ni madre son perfectos. Hay momentos después
de un día de mucho ajetreo en el trabajo, en el que
el mejor de los padres gritaría “¡callaos!”
Cuando lo que quisiera decir es que no le apetece lo que hay
para comer... Afortunadamente, los niños son más
tenaces de lo que a veces nosotros creemos. Lo que realmente
importa no es el episodio aislado de irritación o insensibilidad,
sino el tono global de la relación.
No se trata de sentirse culpables si, en la práctica
cotidiana, no se observan estas recomendaciones. Lo importante
es que les sirvan para motivar actitudes positivas y responsables.
Esta guía, en consecuencia, no pretende decirle como
ser un buen padre o una buena madre. Ustedes conocen a sus
hijos mejor que nadie y comparten con él una relación
muy especial. Las páginas siguientes han sido preparadas
para ayudarle a facilitar a su hijo unas bases sólidas
para su conducta, necesaria para su desarrollo de cara a la
adolescencia.
1 Aprenda a escuchar realmente a sus hijos
· Sus hijos compartirán sus
experiencias con usted si demuestra estar escuchando en cada
momento de manera atenta y respetuosa.
Los niños pueden hablar mejor sobre
cualquier tema (incluyendo el alcohol y las drogas) con aquellos
padres que saben escuchar. Pero cierto tipo de respuestas
de los padres hacen difícil que los preadolescentes
compartan sus sentimientos. Los siguientes estilos de respuesta
paterna se han mostrado inadecuados:
· Juzgar.
· Ser autovirtuoso o hipócrita.
· Dar demasiados consejos o pretender tener todas las
respuestas.
· Criticar o ridiculizar.
· Tomar a la ligera los problemas del niño.
· Ser incungruente entre lo que se dice y lo que se
hace.
Escuchar con atención pone de manifiesto una preocupación
cariñosa por los hijos; Pero escuchar supone algo más
que no interrumpir mientras el otro habla. Escuchar realmente
requiere concentración y práctica.
Se mencionarán a continuación cinco habilidades
de escucha que pueden ayudar a cualquier padre o madre a llegar
mejor a sus hijos.
HABILIDAD 1: Ponga en sus propias
palabras los comentarios de sus hijos para hacerles ver que
les ha entendido
Al igual que las demás personas, sus
hijos necesitan hablar de sus enfados y frustraciones. Cuando
están disgustados, quieren comprensión, no soluciones.
Estarán preparados para las soluciones una vez que
se hayan “desahogado”. Una manera de demostrarles
que les comprende es repetir con sus propias palabras lo que
ellos han dicho. A esto se llama “escuchar reflexivamente”.
Escuchar reflexivamente cumple tres propósitos: Asegura
a sus hijos que usted escuchó lo que estaban diciendo;
permite a sus hijos oír en palabras de otros sus propias
afirmaciones y así reconsiderar sus sentimientos; Y
le asegura a usted que puede entender correctamente a sus
hijos.
Ejemplos de escucha reflexiva:
Hijo/hija: “Odio a Juan. Invitó a todo el mundo
a su fiesta de cumpleaños, menos a mí”.
Madre/Padre: “Parece que estás disgustado con
Juan por no haberte invitado a su fiesta”.
Hijo/hija: “Sí. Bueno, la verdad es que es mi
mejor amigo y me apetecía mucho ir a la fiesta de su
cumpleaños”.
Madre/Padre: “¿Entonces, estás triste
y enfadado al mismo tiempo por que no fuiste a la fiesta de
tú mejor amigo?”.
Hijo/hija: “Sí (pensativamente). Pienso que si
no me invitó. Fue simplemente porque yo tampoco lo
hice el día de mi cumpleaños”.
HABILIDAD 2: Cuando hable con sus
hijos, observe sus rostros y el lenguaje corporal.
Frecuentemente, sus hijos les asegurarán
que no se sienten tristes o desilusionados, pero un temblor
en el mentón o unos ojos demasiado brillantes le dirán
a usted lo contrario. Cuando las palabras y el lenguaje corporal
expresen dos cosas diferentes, haga caso al lenguaje corporal.
HABILIDAD 3: Brinde apoyo y estímulo
no verbal.
Esto puede incluir ofrecer una sonrisa, un
abrazo, un guiño, mover la cabeza, tomar contacto visual,
una palmada en el hombro, o coger la mano de sus hijos.
HABILIDAD 4: Utilice el tono de voz
adecuado a la respuesta que usted está dando.
Recuerde que su tono de voz envía
mensajes de una forma tan clara como sus propias palabras.
Asegúrese de que su tono no parezca sarcástico
o el de un “sabelotodo”.
HABILIDAD 5: Emplee frases alentadoras
que demuestren su interés y mantengan viva la conversación.
Pequeñas frases dichas durante pausas
apropiadas en la conversación, pueden comunicar a sus
hijos cuánto le preocupan a usted sus asuntos.
· “¿De verdad?”
· “ Háblame de eso”.
· “Parece como si tú...”
· “¿Qué pasó después?”
He aquí un ejemplo de una conversación sobre
alcohol que utiliza estas habilidades de escucha:
Hijo/hija: “Paré en casa de Francisco cuando
venía. Su madre había salido. Sacó una
cerveza y nos dio a probar a Juan y a mí. Yo tiré
la mía por el lavabo, pero Francisco se enfadó”.
Padre /Madre: “Pareces preocupado porque Francisco se
disgustó contigo. ¿Quieres contármelo?”.
Hijo/hija: “No supe que hacer cuando me dio la cerveza”.
Padre/Madre: “Te sentiste confuso y no supiste qué
hacer. Ahora que ya pasó, dime, ¿crees que podías
haberte comportado de otra manera?”.
Hijo/hija: “pude haberle dicho: No, gracias, no tomo
cerveza. O que tenía algo que hacer, y haberme ido.”
Padre/Madre: “Situaciones como está pueden ser
difíciles. ¿Cómo podrías actuar
en el futuro ante algo parecido?”.
Hijo/hija: “Probablemente le agradeceré la invitación,
pero insistiré en que no bebo cerveza”.
Padre/Madre: (Abraza al hijo) “Estoy contento/a porque
no tomaste la cerveza y me agrada que pienses que lo mejor
es no hacerlo”.
2 Hable con sus hijos acerca del
alcohol y las otras drogas.
· Usted puede ayudar a cambiarlas
ideas que pudieran tener sus hijos respecto a que “todas
las personas beben alcohol, fuman tabaco o consumen otras
drogas”.
Tanto si los adultos de casa fuman o toman
alcohol como si no, puede estar seguro de que los niños
conocen su uso por los amigos, otros adultos, la publicidad,
etc. Cuando hable con sus hijos acerca del alcohol y el tabaco,
descubrirá que probablemente ya han adquirido algunas
ideas erróneas.
Por otra parte, a estas edades comienzan los primeros consumos.
La “Encuesta sobre drogas a la población escolar
1998” pone de relieve una preocupante tendencia, cuáles
la mayor precodidad de los escolares en el contacto con las
distintas drogas; además señala la creciente
incorporación femenina al uso de drogas legales.
Los datos señalan la importancia de la comunicación
sobre el tema entre padres e hijos, para ayudar a cambiar
concepciones erróneas y actitudes equivocadas por parte
de niños y niñas.
Todos estos datos señalan la importancia de la comunicación
sobre el tema entre padres e hijos, para ayudar a cambiar
concepciones erróneas y actitudes equivocadas.
HABILIDAD 1: Desafíe los mitos.
La televisión y el cine son importantes
fuentes de conocimiento sobre el alcohol y el tabaco.
Sin embargo, muchas de las impresiones recibidas por los preadolescente
a través de estos medios son erróneas. Usted
podría discutir algunos de los mitos a que están
expuestos sus hijos, introduciendo de modo casual preguntar
abiertas como las que sugerimos a continuación, tras
cada mito y cada hecho.
Mito 1: “Todas las personas
famosas y con talento beben alcohol”.
HECHO: Muchas personas famosas y con talento
no fuman si toman bebidas alcohólicas. Además,
el mero hecho de fumar o consumir alcohol no hace a nadie
famoso o creativo, mientras que su consumo abusivo puede tener
el efecto opuesto.
PREGUNTA: “¿Porqué crees que se utilizan
tantas personas famosas en la publicidad?”.
Mito 2: “Cuando las cosas van
mal, tomar una copa puede ayudar”.
HECHO: El alcohol afecta a las distintas
personas de un modo diferente. Incluso a la misma persona
puede afectarle de maneras distinta en diversas ocasiones.
Una copa puede hacer que se sienta relajado o más contento,
pero también enojado, triste o deprimido. En cualquier
caso, no solucionará sus problemas. Es preciso que
los niños tengan a su alcance recursos y modelos para
afrontar los problemas y resolverlos positivamente.
PREGUNTA: “¿Qué podría pasarle
a una persona que bebe mucho cuando las cosas no van bien
en su vida?”.
Mito 3: “El alcohol es inofensivo.
No puede hacerme daño”
HECHO: Al igual que la cocaína y la
nicotina, el alcohol es una droga de la que se puede adquirir
dependencia, llegando a necesitarla continuamente para no
sentirse mal. El abuso de alcohol, hace que algunas personas
afronten riesgos innecesarios, que de otra manera no asumirían.
Por ejemplo, intentar de conducir un coche o tratar de nadar
no tienen control de sí mismos. Riesgos que, en ocasiones,
afectan también a los demás.
PREGUNTA: “¿Cómo se ve afectado el organismo
de una persona que abusa del alcohol?”.
Mito 4: “Soy mejor en los deportes
cuando tomo alcohol”
HECHO: Beber alcohol entorpece el juicio,
merma la claridad de pensamiento y disminuye la capacidad
de coordinar los movimientos.
PREGUNTA: “¿Por qué conducir bajo los
efectos del alcohol causa tantos accidentes de tráfico?”.
Mito 5: “Tomar una copa es
la mejor manera de alternar o celebrar acontecimientos”
HECHO: El alcohol puede o no formar parte
de un momento agradable, pero no es necesario para sentirse
bien. Las personas que afirman que han de tomar alcohol para
“divertirse”, probablemente tienen ya un problema,
y requieren ayuda para superarlo. Es conveniente ofrecer a
vuestros hijos un amplio repertorio de actividades lúdicas
y culturales.
PREGUNTA: “¿Cómo puede la gente divertirse
sin consumir alcohol de drogas?”.
Mito 6: “Beber alcohol relaja
a las personas y les ayuda a conseguir amigos”
HECHO: Conocer personas nuevas puede generar
ansiedad, especialmente entre los jóvenes que están
iniciándose en la vida social. Si para superar la timidez
se sirven del alcohol en vez de desarrollar su capacidad para
hacer amigos, pueden crecer sin aprender habilidades sociales
básicas para llegar a ser adultos bien adaptados. Es
necesario aprender cómo hacer amigos sin la influencia
“relajante” del alcohol y procurar que los hijos,
desde pequeños, aprendan a compartir experiencias con
otro niños.
PREGUNTAS: “¿De qué podemos hablar cuando
conocemos a alguien por primera vez?”.
Mito 7: “los jóvenes que fuman o beben
alcohol son más populares”
HECHO: Asumir riesgos para la salud y la
seguridad es poco inteligente. Y aquellas personas que deseas
como amigos no van a querer que te metas en problemas.
Por otra parte, transgredir la norma, experimentar por uno
mismo, puede ser atractivo. En la adolescencia, el grupo de
iguales se una fuente de impresión importante y puede
desorientar al niño que no ha desarrollado su capacidad
para tomar decisiones.
PREGUNTA: “¿Qué quiere decir ser popular?”.
Mito 8: “Todos los jóvenes beben y fuman. Quienes
no lo hacen son raros”.
HECHO: Lo cierto es que, tratándose
de una conducta muy extendida en nuestra comunidad, no por
ello es universal, ni siquiera entre la gente joven. Así,
los últimos datos existentes señalan que menos
del 10% de los escolares españoles de edades entre
11 y 13 años, son consumidores habituales de alcohol
y no más de un 4.6% del alumnado de 2º de ESO
dice que fuma diariamente.
Por lo tanto, los niños y las niñas que incorporan
a su estilo de vida el consumo habitual de alcohol y tabaco
se desmarcan de sus compañeros.
PREGUNTA: “¿Qué piensas de los niños
que beben y fuman?”.
HABILIDAD 2: Explique claramente
por qué los menores no han de beber.
Una razón por la cuál un niño
o niña de entre 8 y 12 años no han de beber
es, evidentemente, porque lo dice usted, padre o madre que
tiene razones y argumentos. La investigación que los
niños cuyos padres mantienen una actitud desfavorable
al consumo de tabaco, tienen menos probabilidades de empezar
ha fumar. Esta misma idea puede aplicarse al uso del alcohol.
La actitud expresa de los padres, y el establecimiento de
normas claras y, en la medida de lo posible, negociadas con
los hijos de acuerdo con su edad, pueden ser instrumentos
poderosos para ayudarles a decir “NO” al alcohol
y a las drogas.
A veces los padres suponen que los niños y niñas
entienden bien las razones por las cuales no deben tomar alcohol
y, por eso no las explican. Pero recuerde: los amigos y amigas
de sus hijos pueden estar diciendo que beber es una conducta
deseable y los medios de comunicación, en ocasiones,
parecen hacer el consumo de alcohol algo muy excitante.
A continuación se exponen algunas de las razones con
las cuales usted podría hacer entender a sus hijos
por qué los menores no han de beber, y ayudarles a
ver la otra cara del consumo de alcohol en los niños.
Razón 1: Consumir alcohol
es peligroso para los niños.
Conocemos el daño que ocasiona a los
bebés el hecho de que sus madres consuman alcohol durante
el embarazo, y se sabe también que beber en grandes
cantidades, independientemente de la edad, puede tener efectos
graves en el futuro. Tanto más si el organismo del
bebedor se encuentra en desarrollo como en el caso de los
niños.
Aquellos que resultan un consumo “responsable”
para una persona adulta sana (un vaso de vino al día,
por ejemplo) resulta, en cambio, totalmente desaconsejable
para un niño de 8 a 12 años.
Razón 2: Las actividades diarias
de los niños no son compatibles con el consumo de alcohol.
Los niños están todavía
creciendo y, al tener un peso menor que los adultos, sentirán
los efectos del alcohol aún tomando en pequeñas
cantidades. Debido a que son emocionalmente inmaduros, no
sabrán manejar las emociones producidas por el alcohol.
Crecer no es fácil, los niños necesitan mentes
claras para llegar a ser adultos emocionalmente sanos.
Además de afectar sus emociones, el alcohol hace que
sea más difícil atender adecuadamente las funciones
escolares y se interpone en el deporte por el hecho de que
arruina el empleo del tiempo libre.
Razón 3: La venta de alcohol
a menores es ilegal
En nuestro país, está prohibido
el suministro y venta de alcohol a menores, estando el límite
de autorización en los 18 años. Sea firme en
este tema, y no sólo con sus hijos. La ley exige a
los adultos un compromiso claro con la salud de los niños.
Venderles alcohol es contrario a este principio.
HABILIDAD 3: Escoja el momento adecuado
para hablar con sus hijos.
Los niños pueden empezar a hacer preguntas
sobre el alcohol desde edades tempranas. Las respuestas que
obtengan empezarán a formar sus ideas acerca del beber
desde temprana edad.
Para estar seguros de que han entendido la información
detallada anteriormente, no es necesario mantener una charla
“formal”. Busque momentos en los que sus hijos
tengan ganas de hablar, e introduzca el tema de una manera
relajada y no amenazadora.
Un buen momento podría ser durante el transcurso de
escenas de consumo de alcohol en la televisión, cuando
aparezcan anuncios publicitarios en una revista, o cuando
alguien beba demasiado en una celebración.
Los educadores llaman a estas situaciones naturales momentos
propicios para enseñar. Los comentarios que se hagan
en estas situaciones tienen una mayor efectividad.
3 Ayude a sus hijos a sentirse bien
consigo mismos
· Sus hijos se sentirán bien
cuando usted alabe sus esfuerzos y no sólo sus logros.
Fortalecerá su autoestima si critica algunas de sus
acciones concretas y no a ellos como personas.
¿Qué relación existe
entre la imagen de sí mismo y el uso del alcohol y
otras drogas? Los estudios ponen de manifiesto que las personas
con problemas de dependencia suelen tener una baja autoestima.
Un niño que se siente bien consigo mismo tiene más
probabilidades de no tener problemas con el alcohol y otras
drogas.
Se presentan a continuación nueve habilidades que pueden
ayudarle a fomentar la autoestima de los niños.
HABILIDAD 1: Estimule los éxitos
de sus hijos.
Busque éxitos incluso en pequeños
asuntos, y elogie a sus hijos a menudo. Es más probable
que obtenga el comportamiento que desea si pone énfasis
en las cosas positivas que si llama siempre la atención
sobre lo negativo. Sus elogios ayudarán a los niños
a desarrollar sentimientos positivos.
Acostúmbrelos a relacionar esfuerzo
y satisfacción. Aquello que se consigue con esfuerzo,
a menudo se valora mucho más que lo que no cuesta.
Durante una excursión, por ejemplo, la llegada a la
cima es gartificante no sólo por la belleza del paisaje,
sino por el esfuerzo realizado y las dificultades que ha sido
preciso vencer.
HABILIDAD 2: Elogie el esfuerzo, no sólo el
éxito.
Hágales saber que no siempre han de
ganar. Que es necesario e importante plantearse metas, pero
que tratar de dar lo mejor de sí mismo es un hecho
noble. Dele pistas de cómo mejorar y conseguir las
metas fijadas. Póngale ejemplos de experiencias personales
suyas, de amigos o familiares.
Háblele positivamente de las personas que no se desaniman
a la primera.
HABILIDAD 3: Ayude a sus hijos a
fijarse metas realistas.
Si las expectativas del niño o de
los padres son demasiado elevadas, el hecho de no lograr todo
lo que se desea puede resultar un duro golpe. A la niña
que siendo una deportista aceptable, decide ser del equipo
de baloncesto del colegio, se le podría sugerir que
el mero hecho de formar parte del equipo es ya una meta maravillosa
y un gran honor, que posteriormente, incluso podría
llegar a ocupar posiciones cada vez más destacadas
dentro del equipo.
HABILADAD 4: No compare los resultados
de sus hijos con los demás.
Siempre habrá niños mejores
o peores deportistas que los suyos, más o menos simpáticos.
Sus hijos deben saber que un serio esfuerzo tiene el mismo
mérito que conseguir una medalla.
HABILIDAD 5: Cuando corrija a sus
hijos, critique el acto, no al niño.
Un comentario irreflexivo puede ser devastador
para un niño.
Niños y niñas todavía consideran la palabra
del adulto como la ley; por eso, habrá de prestar atención
a cómo a sus hijos.
Ejemplo positivo: “Subirse a la tapia es peligroso,
pudiste haberte hecho daño, así que no vuelvas
a hacer”.
Ejemplo negativo: “no debiste subir a la tapia. ¿No
tienes sentido común?”.
HABILIDAD 6: Comunique de forma apropiada
sus sentimientos
Una forma constructiva de compartir sus propios
sentimientos negativos sobre situación particular es
utilizar mensajes en primera persona. Estos mensajes permiten
que los niños se sientan atacados o que se sientan
“malos” por naturaleza.
Ejemplo de “mensaje en primera persona”. “Mantener
la casa ordenada es importante para mí. Me molesta
que dejes tú ropa y tus libros por ahí tirados”.
Ejemplo negativo: “A veces eres un cerdo. ¿Cuándo
vas a aprender a dejar las cosas en su sitio?”.
HABILIDAD 7: Proporcione a sus hijos
responsabilidades.
Los niños que tienen quehaceres en
la casa, saben que están haciendo algo importante para
ayudar. Aprenden a verse a sí mismos como personas
útiles y parte integrante de un grupo. Cumplir con
sus obligaciones también les produce una sensación
de logro.
Hay muchas cosas que niños y niñas pueden hacer
y no hacen. Si son capaces de jugar con el ordenador o la
vídeo-consola, también son capaces de poner
y quitar la mesa u ordenar su ropa.
HABILIDAD 8: Haga bromas y cuente
chistes.
El sentido del humor resulta básico
para que las personas se sientan bien. Reír juntos
toda la familia es una experiencia de buena convivencia, que
ayuda a los niños y niñas a sentirse cómplices
de los adultos. No dude en reírse de usted mismo, pues
es una manera de aceptarse tal como es.
HABILIDAD 9: Demuestre a sus hijos que les quiere.
Los besos, abrazos y los “te quiero”
ayudan a sus hijos a sentirse bien consigo mismos. Los niños
nunca son demasiado pequeños o mayores para decirles
que son queridos y valorados
En las familias en las que los padres se han divorciado, es
importante que el padre o la madre que no vive con los niños
les expresen también amor y apoyo. En contra de lo
que cree, los hijos de padres divorciados no tienen mayores
probabilidades de abusar del alcohol y de otras drogas.
Cuando la relación entre padre o madre y los hijos
es sólida y cariñosa, el padre y la madre que
viven solo incluyendo los solteros o viudos, pueden darles
a sus hijos las mismas bases para desarrollar una imagen positiva
de sí mismo que aquellas familias en las que el padre
y la madre viven juntos.
4 Ofrezca un buen ejemplo.
· Los hábitos y actitudes que
usted tenga respecto al consumo del alcohol y las demás
drogas influirán fuertemente en las ideas que sus hijos
desarrollen al respecto.
Los padres y madres son modelos para sus
hijos aunque no lo pretendan. Probablemente, ya habrá
notado que a veces sus hijos actúan o hablan como uno
de ustedes. Pueden utilizar este tipo de influencia para ayudarles
a evitar el alcohol y otras drogas. Puede ser un modelo con
sus propios hábitos saludables y en sus actitudes hacia
los hábitos de los demás.
HABILIDAD 1: Identifique sus propios
hábitos de beber y fumar.
Numerosos estudios demuestran que buena parte
de los adultos se parecen a sus propios padres en la forma
en que beben alcohol. Quienes beben alcohol en grandes o pequeñas
cantidades, o quienes no beben, tienden a tener hijos que
en la edad adulta se comportan de un modo similar. La cantidad
de alcohol que bebe no es la única cosa que muestra
a sus hijos.
Ellos también perciben otros aspectos:
- ¿Por qué beben? (porque está deprimido,
para relajarse, para celebrar, etc.)
- ¿Cuándo bebe? (después del trabajo,
mientras ve la televisión, en las comidas, etc.)
- Si después de beber conduce o realiza actividades
que puedan ser peligrosas.
- Los efectos que sobre su conducta tiene alcohol.
Todos estos comportamientos son claves para que sus hijos
formen sus propias ideas sobre el consumo de alcohol. Las
investigaciones no han demostrado que beber alcohol delante
de los hijos sea perjudicial, pero sugiere que no está
bien beber en exceso. Mostrarles que los adultos son capaces
de abstenerse de alcohol, o utilizarlo de modo ocasional y
controlado es, sin duda, un ejemplo más positivo.
Los padres y madres que no beben o no fuman pueden cometer
el error de no hablar sobre el tabaco o el alcohol con sus
hijos. Estos padres deben recordar que ellos no son los únicos
que tienen sus hijos. Si no bebe o no fuma, hable con sus
hijos acerca de las razones de su decisión, utilizando
argumentos concretos como los siguientes:
- No me gusta el sabor del alcohol.
- Me gusta ser capaz de controlar mi comportamiento en todo
momento.
- En mi familia hay personas alcohólicas y prefiero
no arriesgarme.
- Creo que no beber es mejor para mi salud y estado físico.
- No deseo ingerir calorías que no necesito.
- Tengo creencias personales o religiosas que rechazan el
uso del alcohol.
HABILIDAD 2: Analice críticamente
sus actitudes hacia los demás.
Padres y madres también son modelos
para sus hijos en su forma de reaccionar ante situaciones
que impliquen que los otros abusen del alcohol. Los padres
que consideran aburridos a aquellos que no beben, que se ríen
de una borrachera o no le dan importancia al alcoholismo,
están enviando a sus hijos mensajes equívocos.
Dichos mensajes pueden hacer que sus hijos prueben el alcohol.
Algunas de las formas que pueden ser un buen modelo para sus
hijos son las que se relacionan a continuación:
- No haga del alcohol el centro de las reuniones de sus amistades.
- Ofrezca bebidas no alcohólicas a aquellos invitados
que las prefieran.
- Nunca presione a sus invitados a ingerir alcohol.
- Si alguno de sus invitados de sus invitados se emborracha,
llévelo a su casa o llame a un taxi.
HABILIDAD 3: Si la madre o el padre
es alcohólico afronte el problema.
Si un miembro de la pareja presenta problemas
graves con el alcohol, es preciso buscar ayuda de especialistas.
Cuando un miembro de la familia es alcohólico, origina
una situación difícil que incidirá en
el modelo educativo que reciben los hijos y por ello es importante
contar con el máximo de apoyo.
Los hijos de padres o madres alcohólicos corren un
mayor riesgo de llegar a ser también alcohólicos.
Esto es debido a que cierta tendencia al alcoholismo puede
ser heredada y, sobre todo, a que el modelo negativo del padre
o de la madre alcohólicos puede reforzar esta tendencia.
La actitud del padre o de la madre alcohólicos, como
la del padre o la madre no alcohólicos, pueden fomentar
modelos de comportamiento perjudiciales para los hijos. El
progenitor no alcohólico no suele darse cuenta de cómo
maneja la situación de su compañero alcohólico,
pero los efectos de su conducta afectan seriamente a los hijos.
Algunas maneras de afrontar el alcoholismo en el hogar son
las siguientes:
- No niegue o escoda la realidad. Los niños se dan
cuenta de los problemas, y su hijo puede ser capaz de afrontar
mejor la situación si usted reconoce que su compañero/a
es alcohólico/a.
- Infórmese sobre el tema del alcoholismo y comparta
sus conocimientos con su hijo. Entender las cosas elimina
en parte la ansiedad ante la enfermedad.
- Hágale saber que no es responsable de la enfermedad
de un padre o una madre alcohólicos, y que las borracheras
no se relacionan con lo que el niño hace o deja de
hacer. Debe quedarle claro que no hay razones para que se
sienta culpable.
- No se transmita la sensación de que el alcoholismo
es un tema tabú en su hogar. Esto hará que el
niño o la niña piense en el tema a menudo, mientras
que si lo comparte con usted puede sentirse más tranquilo.
- Asegúrese de que sus hijos entienden que el alcoholismo
es una enfermedad. Hágales saber que no es malo sentir
“rabia” hacia la enfermedad. Los niños
pueden odiar el problema y a pesar de eso, querer al padre
o la madre alcohólicos.
- Únase a un grupo de familiares de alcohólicos,
si cree que ello puede ayudarle.
5 Ayude a sus hijos a desarrollar
valores firmes y adecuados.
· Si sus hijos tienen valores firmes,
tendrán la suficiente fuerza y firmeza para resolver
de manera positiva las situaciones de riesgo, en lugar de
dejarse llevar por lo que digan sus amigos.
Los preadolescentes son lo suficientemente
mayores como para tener ideas propias sobre el bien y el mal,
y para tomar decisiones basadas en los principios que ellos
consideran importantes. Un sistema de principios y valores
fuertes puede ayudarles a tomar decisiones basadas en criterios
propios en la presión por parte de los compañeros.
La ética ha de estar siempre presente y explícita,
así como la “mirada hacia adentro” para
ayudar a sus hijos a conocerse mejor y a encontrar el sentido
a sus acciones. No basta sólo con “vivir”
los valores, sino que también es preciso “verbalizarlos”.
HABILIDAD 1: Estimule a sus hijos
a salir de vez en cuando de su universo individual.
Cuando sus hijos no se interesan o apasionan
por nada de lo que les rodea, su universo individual tiende
a llenarse de pequeños problemas que se desproporcionan.
Se ha de mirar “hacia fuera” para alcanzar valoraciones
y comportamientos más objetivos respecto de uno mismo
y respecto de los otros. Por ello precisan de su ayuda para
superar el subjetivismo y el egocentrismo. Procure que se
interesen por las noticias aparecidas en los diarios o en
la televisión, los acontecimientos cotidianos del barrio
o de la ciudad: políticos, sociales, deportivos, culturales.
HABILIDAD 2: Promueva el hecho de
hablar y pensar sobre uno mismo y sobre el entorno cuando
las cosas van bien.
Ha de encontrar un espacio para reflexión
ética en la vida cotidiana y no relegarla sólo
a momentos de broncas, de conflictos o de fracasos. No espere
a que le lleguen los momentos difíciles para hablar
de ética, o sus hijos la asociarán a tensión
y enfrentamiento. Existen muchas más ocasiones de las
que parece para iniciar un diálogo sobre los valores
humanos. Aquí tiene unos cuantos recursos:
- El cine y la televisión. Una buena película
o un buen programa es siempre una magnífica oportunidad.
El lenguaje cinematográfico es habitualmente eficaz
a la hora de despertar sentimientos y sensaciones. No olvide
que el vídeo le facilitará la selección
de películas muy interesantes que quizá, cuando
se estrenaron, no estaban al alcance de sus hijos.
- La música. Muchas de las composiciones de los músicos
preferidos de sus hijos tiene una letra interesante o responden
a una situación social, personal o cultural aprovechable.
- La lectura. Comente los libros que leen y, de cuando en
cuando, léales también algo que les agrade.
Compartir lecturas no es sólo una manera de estrechar
una relación, sino también de ayudarles a construir
su personalidad.
HABILIDAD 3: Aporte elementos éticos
a la hora de valorar las relaciones y el entorno.
Intervenga para calificar conceptos y para
dar su opinión.
Si no tiene suficientemente claras las cosas exprese honradamente
las dudas y colabore para encontrar respuestas. Ello le servirá
para tomar como referencia los valores humanos y también
para ayudar a los niños a juzgar las acciones en lugar
de juzgar a las personas. Destierre la indiferencia, el escepticismo
o el sarcasmos en la educación de sus hijos. Son manifestaciones
que les desorientan y les desmotivan. Los mensajes éticos
han de ser claros.
HABILIADAD 4: Edúqueles para
que piensen con los pies en la tierra.
Edúqueles para la vida en el mundo
tal como es, asumiendo que también hay gente mal intencionada,
abusos, agresiones..., por lo que resulta preciso que desarrollen
un cierto instinto de protección y que no se dejen
tomar el pelo.
Explíqueles por qué resulta arriesgado abrir
la puerta de casa a desconocidos cuando se encuentran solos,
o por qué no han de aceptar de estas personas golosinas
ni regalo alguno, o por qué cuando comiencen a viajar
solos en los transportes públicos han de buscar situaciones
de máxima seguridad.
A medida de que sus hijos van creciendo, les puede explicar,
siempre con mucha delicadeza, ejemplos concretos de casos
en los que han tenido lugar abusos o agresiones.
HABILIDAD 5: Ayúdeles a esperar.
Sus hijos viven en el mundo de la velocidad,
de las satisfacciones inmediatas, de la estética del
“videoclip”. Hay que ayudarles a contemplar, a
disfrutar de los valores estéticos y sensoriales: la
luna, el silencio, la oscuridad, la música, la poesía...
los cuales configuran también una sensibilidad hacia
el entorno y las personas.
Detalles que parecen poco importantes, como el hecho de comer
tranquilamente, disfrutando de la comida, o detenerse unos
instantes a contemplar una puesta del sol, ayudan a desarrollar
los sentidos y la apariencia.
HABILIDAD 6: Admita que no es perfecto,
pero intente ser “auténtico”.
Los valores realmente asumidos impregnan
todos los comportamientos, lo que favorece una conducta coherente
y sin contradicciones. Por tanto, si transmiten mensajes verbales
valorando como no deseables determinadas conductas y después
se comporta de manera poco consecuente, sus hijos tendrán
más dificultades para asumir criterios firmes sobre
lo que está bien y lo que está mal.
Sin embargo, nadie es perfecto y es fácil manifestar
en sus comportamientos pequeñas contradicciones. No
puede ocultar a sus hijos las dificultades y esfuerzos que
a veces comporta el hecho de ser coherente, de manera que
con sinceridad, pero también con firmeza, muéstrese
como una persona auténtica que intenta ser fiel a sus
principios.
6 Ayude a sus hijos a afrontar la
presión de los compañeros.
· Los hijos que han aprendido a ser
respetuosos, cariñosos y seguros de sí mismo,
tendrán más probabilidades de manejar la presión
de grupo negativa con alternativas firmes y positivas.
Como todas las personas, los niños
y niñas desean pertenecer a un grupo. Esta necesidad
es muy importante para ellos. Se ha demostrado que en este
contexto grupal muchos niños se sienten presionados
por sus compañeros a consumir alcohol y fumar... Como
padre puede lograr que la respuesta a esta primera invitación
de sus amigos sea positiva para su salud.
Muchos de los aspectos ya mencionados, como la autoestima,
los principios sólidos y las actitudes familiares consecuentes,
pueden darle a sus hijos un apoyo muy valioso. Las siguientes
habilidades para manejar la presión de los compañeros
les permitirán ayudarles aún mas:
HABILIDAD 1: Enséñeles
a valorar la individualidad.
En un momento “oportuno” hábleles
sobre el tema de la individualidad. Dígales qué
cosas hacen a una persona única y especial. Hábleles
acerca de otras personas queridas por ellos (la abuela, su
mejor amigo, la profesora favorita, etc.). Pregúnteles
qué es lo que hace ha estas personas únicas.
Pregúnteles también qué es lo que les
gusta sobre sí mismo y mencione igualmente cualidades
que ellos poseen. Por ejemplo, “eres un buen amigo y
tienes un gran sentido del humor. Tienes pasatiempos interesantes,
resulta agradable hablar contigo”.
HABILIDAD 2: Explore con sus hijos el significado
de la palabra amistad.
Pídales que hagan un listado de “lo
que ser un amigo” y de “lo que es no ser un amigo”.
Haga su propia lista. Juegue con ellos ha identificar las
caracterizaciones en las cuáles están de acuerdo.
Los siguientes son ejemplos que pueden aparecer en su lista.
¿Quién es su amigo?
- El que te entiende cuando tienes un problema,
y te quiere ayudar.
- Aquel a quien le gustas tal y como eres.
- El que está contigo cuando los demás se burlan
de ti o te crean problemas.
¿Quién no es un amigo?
- Un amigo no te juzga por tú froma
de vestir o porque actúes como los demás.
- Un amigo no trata de que hagas cosas que te van a hacer
daño o te crean un problema.
- Un amigo no desaparece cuando surgen dificultades.
HABILIDAD 3: Proporcióneles
apoyo para decir “NO”, cuando sea oportuno.
Cuando el padre y la madre intentan educar
bien a sus hijos, les enseñan a ser amables, respetuosos
y agradables. Estas actitudes son muy importantes en la mayoría
de las situaciones, pero se han de combinar con la firmeza
cuando se trate de defender sus principios y convicciones.
Hágales saber a sus hijos que hay situaciones en las
que deben exigir que les respeten sus opiniones. Estas situaciones
incluyen aquellas en las que los compañeros tratan
de forzarle a probar el alcohol u otras drogas.
HABILIDAD 4: Prevea situaciones que favorecen la presión
de grupo
Existen situaciones que favorecen la presión
del grupo de compañeros sobre el niño para inducirlo
a beber. Por ejemplo, una razón por la que el joven
comienza a beber a una edad temprana es que pase mucho tiempo
solo y que en su casa resulte fácil consumir alcohol.
Podría ser de ayuda establecer como norma no frecuentar
la casa de sus amigos cuando no están sus padres, o
no acudir a fiestas en las que no haya ningún adulto.
HABILIDAD 5: Utilice la presión
de los compañeros.
En muchas situaciones la presión del
grupo puede construir una fuerza positiva, cuando es ejercida
por compañeros con ideas firmes de rechazo frente al
tabaco, el alcohol u otras drogas. Una buena manera de ayudar
a vuestros hijos a afrontar la presión negativa por
parte del grupo es favorecer que tengan acceso a amistades
de diferentes grupos.
Las encontrará con más facilidad en escuelas
y centros de tiempo libre que promueven experiencias en las
que se fomentan los valores y cualidades positivas de los
niños.
HABILIDAD 6: Fomente la práctica
de decir “NO” en situaciones de riesgo.
Toda la familia puede discutir acerca de
la dificultad que, tanto adultos como niños, tienen
para decir “NO” a la presión del grupo,
y poner en práctica esta habilidad. Pueden incluso
ensayar diversas situaciones. Una hermana o hermano mayor
puede mostrarle al niño como los mayores dicen que
“NO”. Haga que sus hijos representen el papel
de alguien que trata de presionar a los demás a beber
alcohol o tomar otras drogas, y muéstrele cómo
ser firme en rechazarlo. Luego pueden invertir los papeles.
Pueden hablar sobre qué motiva a una persona o al grupo
a presionar a los demás, sobre la necesidad de pertenecer
a un grupo y hacer que otros se unan a un grupo, sobre la
envidia, sobre el temor a ser rechazado, etc.
Este juego puede ser un buen entrenamiento para cuando sus
hijos tengan que afrontar realmente las situaciones descritas.
7 Establezca normas familiares claras
y estables.
· Resulta conveniente establecer límites
claros entre hábitos saludables y hábitos insanos,
y reglas específicas acerca del consumo del alcohol,
el tabaco y las drogas. Explicite la sensación que
recibirá el miembro de la familia que los inculpa.
Padres y madres no pueden actuar como meros
espectadores, sin asumir que son el motor de la incorporación
a la vida social de los niños. En el marco de la familia,
como padres y madres, pueden tender a evitar a sus hijos situaciones
desagradables: actuando por ellos, decidiendo por ellos...
También, a veces intentan evitar el conflicto rehuyendo
el papel de referente, aproximándose a los hijos capitulando
de entrada. Como si se temiera perder su afecto si se ponen
condiciones, si se exige el cumplimiento de ciertos acuerdos.
A pesar de las dudas que puedan tener, sus hijos necesitan
posturas claras, y argumentos claros e inteligibles: hay un
momento para cada cosa y lo que puede ser aceptable para un
adulto no tiene por qué serlo para un niño.
Se ha demostrado que, en contra de lo que cree la mayoría,
los niños desean que sus vidas tengan unas pautas de
acción definidas. Se comportan de una manera más
responsables cuando los padres ponen límites.
Las reglas familiares verbalizadas o escritas pueden ayudarles
a desarrollar el sentido de responsabilidad.
Ahora bien los padres no pueden limitarse a establecer prohibiciones
o facilitar información. Mientras los hijos son pequeños,
resulta fácil que hagan tal cosa o tal otra por que
lo dice el padre o la madre. Pero los hijos se hacen mayores
y habrán de tomar decisiones fuera del ámbito
familiar. Cualquier tarea que emprenda ha de ir encaminada
ha desarrollar el sentido crítico, a afirmar el sentido
de la responsabilidad, a formar personas con criterio propio.
En definitiva, se trata de desarrollar la capacidad de decisión,
de saber medir las consecuencias de los propios actos. El
“porque lo digo yo que soy mayor” pierde vigencia
con los años y es preciso asegurar que han interiorizado
referentes sólidos para crecer saludables y felices.
HABILIDAD 1: Dialogue sobre el “qué
pasaría si...”
Puede discutir que podría ocurrir
en determinadas situaciones, antes de que éstas se
representen. Dialogue con sus hijos, por adelantado, acerca
de cómo espera llevar a término este tipo de
comportamiento y las consecuencias lógicas derivadas
de actuar o no de esta manera.
HABILIDAD 2: Tome postura.
Asegúrese de que sus hijos conozcan
su opinión respecto al consumo de drogas y alcohol
por parte de los niños y niñas.
Sea muy claro, que sepan que todavía no tienen edad
para tomar decisiones acerca del consumo de alcohol, tabaco
y otras drogas. No se deje envolver por razonamientos engañosos:
el hecho de que el padre o la madre fumen, o que el hijo de
17 años tome cava en ciertas celebraciones no supone
que ellos tengan el mismo derecho. No es una cuestión
de justicia.
HABILIDAD 3: Establezca criterios
de causa-efecto.
Asegúrese de que tengan claro que
en ninguna circunstancia han de probar alcohol ni otras drogas.
Comente las consecuencias que podría tener el que lo
hicieran. Verbalice las normas aceptables y favorecedoras
de la convivencia y el respeto mutuo. Refuerce los valores
de vivir de manera saludable. Pacte las posibles sanciones
para el caso de que transgrediera la norma.
Si no respetas los acuerdos, no podremos tener confianza en
ti.
Que los padres de tus amigos se lo permitan hacer, no quiere
decir que tú también puedas hacerlo. Cada familia
tiene sus razones.
Si fumas o bebes a nuestras espaldas, te retiraremos la paga,
puesto que demuestras que todavía no tienes edad para
administrar el dinero.
8 Fomente actividades recreativas.
· Ocupar el tiempo libre con actividades
divertidas y educativas ayudará a sus hijos a combatir
el aburrimiento y a prevenir el uso del alcohol, tabaco y
otras drogas.
Sus hijos tienen mucho tiempo disponible
fuera de la escuela. Hay muchas maneras de emplear este tiempo:
- Puede rellenarse de más escuela, prolongando la jornada
escolar más allá del horario considerado estándar,
a base de complementos: inglés, informática,
repaso, clases particulares...
- Puede rellenarse con el binomio televisión + deberes
(con mayor o menor proporción de estos dos ingredientes).
- Puede rellenarse participando en diversas ofertas lúdicas
y/o educativas que existen en los barrios (centros de recreo,
escuelas deportivas, de música, etc.)
- Pude rellenarse, también, de soledad y aburrimiento.
HABILIDAD 1: Considere el tiempo
libre como un espacio educativo.
En cualquier caso, el tiempo libre no está
exento de influencia educativa. Muy al contrario, es en este
tiempo libre cuando la educación puede resultar más
incisiva y eficaz (a través de los amigos, de la televisión,
la calle...).
La educación no se detiene al salir de la escuela,
como no cesa al salir de casa. Es un proceso permanente en
cualquier situación. Por tanto, no deje que el mercado,
las modas o la dejadez, decidan qué ha de impregnar
el tiempo libre de sus hijos. Dele la importancia educativa
que tiene, piense para qué ha de servir.
HABILIDAD 2: Inscriba a sus hijos algún centro
recreativo.
En nuestro entorno existen Centros de tiempo
libre que ofrecen muchas actividades diferentes en un clima
educativo y acogedor. En ellos, pueden realizarse actividades
de juego, plásticas, deportivas, de solidaridad, de
naturaleza... que los niños realizan en grupo y que
les ayudan a relaciones y a interpretar mejor el medio en
que se desenvuelven. Como consecuencia, el niño que
va a una de estas instituciones educativas, promovidas por
organizaciones no lucrativas o administraciones públicas,
tiene alternativas frente a propuestas centradas en el consumo
de alcohol y en la evasión.
Estas instituciones son pues, un recurso con muchas posibilidades
y ventajas que se pueden aprovechar.
HABILIDAD 3: Comparta el tiempo con
sus hijos.
La clave es compartir. Las encuestas ponen
de manifiesto que los menores aprecien el tiempo que el padre
o la madre pasa con ellos. Compartir momentos de diversión,
relajados, diferente de aquellos en los que las tareas escolares
o domésticas mediatizan la relación. Realizar
actividades con los hijos quiere decir compartir ilusiones,
gusto, nuevos momentos de comunicación.
Si embargo, no se sientan molestos si sus hijos buscan momentos
de soledad o prefieren pasar la tarde con el grupo de amigos
en lugar de organizar una tarde familiar.
Se trata del largo camino hacia la autonomía personal
que habrá de explorar poco a poco. En este proceso,
se ha de estar dispuesto a acompañarlos, pero sin imponer
su presencia, ni impedir experiencias nuevas y positivas.
9 Ayude a sus hijos a tomar decisiones.
· Entrenarse para la toma de decisiones
es uno de los aprendizajes más útiles para sus
hijos. Las decisiones que tomen a lo largo de su vida les
ayudarán a madurar, a valorarse y a apreciar el entorno
y, en definitiva, les harán más fuertes para
afrontar situaciones de riesgo.
“Es tan difícil decidirse”.
“No puedo decidirme”. Estas son frases que oímos
con cierta frecuencia. Probablemente se piensa que es fácil
tomar una decisión simple, como elegir la ropa que
me pondré hoy, qué hacer este de semana o qué
comprar en el mercado. Sin embargo, el asunto se complica
cuando hay que realizar una elección cuyo resultado
puede tener consecuencias serias. Sea cual fuere el caso,
resulta vital tener la habilidad para decidir de forma inteligente,
sin valoraciones ni aplazamientos.
Sus hijos e hijas también han de tomar decisiones todos
los días; algunas son poco relevantes (¿qué
voy a merendar hoy?), Pero ante otras más significativas
se pueden mostrar indecisos o desorientados (dos amigos le
han invitado a pasar el fin de semana con cada uno de ellos;
los dos planes son atractivos y, además, no quieren
disgustar a ninguno).
Para tomar decisiones es preciso ver clasificar las opciones,
considerar las ventajas e inconvenientes, elegir y actuar
en consecuencia. Ahora bien, hasta la persona más competente
en esta habilidad puede, ocasionalmente, equivocarse al elegir.
Los padres pueden ayudar en este proceso de aprender a tomar
decisiones porque, como habilidad social que es, también
se puede mejorar con la práctica.
¿Cómo ayudar, entonces, a tomar decisiones?.
Es importante que ustedes acompañen a sus hijos en
este aprendizaje sin sustituirles, y respetando la decisión
tomada, a fin de que puedan experimentar las consecuencias
de lo decidido. Comenzarán por decisiones sencillas,
para ir incorporando poco a poco otras situaciones más
complejas. No esperen que cuando sus hijos lleguen a ser “mayores”
tomen decisiones adecuadas si no han ido incorporando paulatinamente
esta habilidad a su repertorio de comportamiento y relación.
Existe un método básico para tomar decisiones:
HABILIDAD 1: Considerar todas las
opciones posibles.
Por ejemplo, sus hijos desean acudir al cine
y de las películas que están en cartelera, tres
les llaman la atención, por lo que tiene que escoger
una de ellas. Lo primero que tendrán que hacer es identificar
las tres opciones una por una.
HABILIDAD 2: Considerar las ventajas
e inconvenientes de cada opción.
Siguiendo con el ejemplo anterior, ayude
a sus hijos a pensar sobre las ventajas e inconvenientes de
cada película: la película 1 dicen que es buena,
pero la entrada es más cara que el resto. La película
2 parece buena, pero el cine donde la proyectan está
muy lleno. De la película 3 no tiene referencias, pero
la proyectan cerca de casa; además, no quiere quedarse
sin ver ninguna.
HABILIDAD 3: Elegir.
Una vez visto y analizados los aspectos anteriores,
se elige aquella opción que aparece la más adecuada.
Son sus hijos, y no ustedes, los que deciden ir a ver la película
3.
Finalmente, queda un paso: actuar, ir al cine, en este caso.
Con posterioridad, se comentará si la decisión
fue correcta.
Hable con sus hijos de las decisiones que van tomando, descubran
juntos las consecuencias de sus opciones, y “ensaye”
decisiones en situaciones imaginarias. En definitiva, acompañe
a sus hijos en el proceso de aprender a decidir y, sobre todo,
no decida por ellos.
10 Actúe como padre... y
como ciudadano.
· Aprenda a reconocer los signos de
los problemas asociados al consumo del alcohol, el tabaco
y de otras drogas. Si lo necesita, consiga ayuda inmediatamente,
únase a otros padres y contraste opiniones.
Con la mayoría de los niños
resulta difícil saber cuándo han probado alcohol,
ya que, generalmente, no beben tanto como para que se produzcan
efectos evidentes. Sin embargo, aun que sus hijos no muestren
signos de haber probado, al hablar con ellos acerca de cómo
ocupan su tiempo libre puede deducir si se ha iniciado o no
en el consumo.
HABILIDAD 1: Hable sin acusar.
Si sospecha que sus hijos están consumiendo
alcohol, hable con ellos sin causarlos. Las acusaciones harán
que se pongan a la defensiva y le darán más
importancia a su enfado que al mensaje que les transmite acerca
del uso del alcohol. Hable de los efectos indeseables que
tiene sobre el organismo en desarrollo, y de los peligros
que conlleva el que los niños lo consuman.
La prensa y la televisión son un buen recurso para
hablar de hechos reales que resultan del abuso de drogas y
alcohol.
Analice con sus hijos los resultados, para uno mismo y para
los demás, de las conductas irresponsables.
HABILIDAD 2: Valore la confianza
y demande un compromiso.
Si sus hijos de entre 8 y 12 años,
por iniciativa propia, le cuentan que han experimentado con
el alcohol, las siguientes sugerencias pueden ser útiles:
- Alabe su honestidad y confianza.
- Escuche cómo se sienten ante esta experiencia.
- Repita las razones por las cuales los niños y niñas
de esta edad no deben beber.
- Haga que se comprometan ha no volver a beber.
- Ayúdeles a pensar en formas posibles de decir “NO”
al alcohol en el futuro.
- Permítales que, si lo conveniente, le utilice a usted
como excusa cuando se enfrente a la presión del grupo.
Por ejemplo: “ Me gustaría hacerlo amigos, pero
si se enteran mis padres de lo que he bebido nadie me va a
librar de su sanción”. Esto puede ayudar a su
hijo cuando no quiere hacer lo mismo que los demás,
pero tiene dificultades para decir “NO” por sus
propias razones. Procure siempre, de todos modos, que desarrolle
sus propias razones. Procure siempre, de todos modos, que
desarrolle sus propios motivos y se atreva a expresarlos.
HABILIDAD 3: No delegue su responsabilidad
como padre o madre.
Cuando los hijos creen y caminan hacia la
adolescencia, se inicia una nueva etapa de relación
padres-hijos, y es preciso prepararse. Se hacen mayores y
su autonomía se consolida poco a poco, es un momento
deseado y temido a la vez. Podría pensar que ya vuelan
solos, que su opinión cada vez cuenta menos. Como padres
y madres pueden no tener tan claro su papel, pero cierto es
que su presencia es necesaria.
No ceda protagonismo a otras instancias educativas (escuela,
asociaciones, etc.). No delegue en ellas ni piense que son
las que deben resolver estos problemas. Como padres y como
ciudadanos, ustedes juegan un papel fundamental en la educación
de sus hijos.
HABILIDAD 4: Únase a otros
padres y madres.
Ahora bien, si desea contrastar sus opiniones
y orientaciones con otras familias, si está preocupado
o interesado por facilitar a sus hijos un ambiente más
saludable, únase a otros padres y madres. Cuando las
familias se unen en asociaciones, dan grandes pasos para reforzar
las orientaciones que ofrecen en el hogar:
Podrían intercambiar opiniones acerca del dinero de
que disponen sus hijos los fines de semana, o para fijar la
hora de regreso y discutir las estrategias más convenientes
para que estas normas sean aceptadas y respetadas. Sentarían
así una base consensuada para negociar luego con sus
respectivos hijos.
Podrían, además, abordar el tema del alcohol
y las otras drogas con organizaciones comunitarias como asociaciones
de jóvenes, organismos de salud, asociaciones de padres
y madres, profesorado, etc.
Podrían utilizar la voz del grupo para influir sobre
las políticas escolares o gubernamentales que puedan
afectar al uso de alcohol por parte de los menores.
Podrían presionar a las autoridades locales para que
hagan cumplir la prohibición de vender alcohol a menores
y ponga en marcha iniciativas de prevención.
10 PASOS PARA AYUDAR A SUS HIJOS/AS A FRONTAR EL DESAFÍO
DEL ALCOHOL Y LAS DEMÁS DROGAS.
Como padre o madre de un preadolescente usted
tiene una oportunidad especial.
Su hijo se encuentra en una edad “intermedia”
en que aún no es tan mayor como para entender muchos
de los temas de los adultos, pero todavía acepta voluntariamente
la guía de sus padres.
Esta guía no pretende decirle cómo
ser un buen padre o madre. Usted conoce a su hijo mejor que
nadie, y comparte con él una
relación muy especial.
Esperamos que “10 Pasos para ayudar
a sus hijos/as a afrontar el desafío del alcohol y
las demás drogas”, le sean de ayuda, y que sé
anime ha comentado con otros padres. |