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Los tranquilizantes el alcohol y otras drogas

 
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luismiguel
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MensajePublicado: Sab Jul 24, 2010 4:12 pm    Título del mensaje: Los tranquilizantes el alcohol y otras drogas Responder citando

Los tranquilizantes el alcohol y otras drogas

Dr. Francisco Pascual
Asesor técnico de F.A.R.E.

El efecto calmante y ansiolítico que producen las benzodiacepinas es producto de los efectos sinápticos inhibidores del GABA sobre las neuronas de ciertas partes del cerebro. Los lugares dónde estos receptores se encuentran en mayor cuantía, son las partes del cerebro encargadas de regular la conducta emotiva, en concreto las mismas estructuras cerebrales y los mismos neurotransmisores que utilizamos cuando consumimos bebidas alcohólicas.

Este efecto produce ansiolisis, es decir rompe la ansiedad del individuo.
Las benzodiacepinas o tranquilizantes se clasifican según su tiempo de metabolización en ultrarrápidas, rápidas y lentas.

Se deben evitar en cuadros de ansiedad y depresión, sin embargo son fármacos de primera elección en el trastorno de ansiedad generalizada y son útiles en el trastorno de pánico durante las primeras cinco a seis semanas, así como en la agarofobia. Algunas son útiles incluso para la fobia social pero no son eficaces en el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) ni en el trastorno por estrés post traumático.

Como la dependencia al alcohol cursa en muchas ocasiones con una elevada ansiedad, trastornos de personalidad, excitabilidad e impulsividad, que además son predictores de la recaída en el consumo de alcohol (Willinger, 2002) quedaría justificado el uso de estos fármacos en el tratamiento del alcoholismo.

La más conocida es el Diazepam (Valium), es la molécula patrón, depresor del SNC, sedante, ansiolítico, amnésico, anticonvulsivante y relajante muscular y entre sus indicaciones se incluyen los desordenes de ansiedad, pánico, ayuda para el espasmo muscular, convulsiones, síndrome de abstinencia al alcohol, sedación preoperatorio y medicación preanestesia, pero puede producir depresión respiratoria. Y además puede provocar tolerancia, dependencia física y psíquica y un síndrome de abstinencia parecido a la deprivación alcohólica, ya que como su mecanismo de acción es muy parecido al del alcohol.

Otros fármacos parecidos son el Clorazepato dipotásico (Tranxilium), el Lorazepam (Orfidal, Idalprem) o bien el Alprazolam (Trankimazin), entre otros.

¿Que queremos decir con todo esto?, pues sencillamente que cualquier persona que consuma de forma abusiva bebidas alcohólicas e incluso otras drogas como la cocaína o incluso el cannabis, puede utilizar este tipo de fármacos durante el consumo o cuando decida emprender un proceso de desintoxicación, ya que va a provocar una sensación de tranquilidad y de sosiego e incluso en ocasiones y dependiendo del fármaco le puede servir para conciliar el sueño.

Pero la ansiedad es muy frecuente entre los consumidores abusivos de sustancias y se tiende también a abusar de los fármacos para conseguir un estado de tranquilidad constante, estos fármacos actúan a nivel del cerebro y el cuerpo se va habituando a ellos, pidiendo cada vez más cantidad para notar los efectos deseados, por lo que se cae con mucha frecuencia en situaciones de abuso y tolerancia, pudiendo aparecer una dependencia a ellos, por lo que al final la persona termina cambiado una dependencia por otra.

Y más complicado, si alguien se “engancha” a estas sustancias, las va a necesitar constantemente, con más cantidad y asiduidad y el día que no pueda obtenerlas aparecerá el dichoso síndrome de abstinencia con sudoración, más ansiedad, insomnio, irritabilidad y malestar general. A que va sonando...

Y es que lo que en principio se estaba utilizando como un fármaco termina convirtiéndose en una nueva droga debido al descontrol que se tiene de ella y sobre todo a la automedicación, consumiéndola en más cantidad y durante más tiempo del que el médico nos había prescrito.
Y si lo complicamos un poco más, cuando no se tiene el fármaco el malestar puede llevar a que el paciente para calmar el malestar termine consumiendo la droga original y se produzca una recaída y tenemos que volver a empezar.
Así es que hay que tener en cuenta que los tranquilizantes se deben de tomar siempre bajo prescripción de un médico y con las dosis el tiempo que nos indique, NO CAMBIEMOS DE DROGA.
_________________
Fundador de la Asociación Libres del Alcohol Cástulo, Presidente y Monitor de Autoayuda
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